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La organización sencilla del edificio coloca a los laboratorios y oficinas en el perímetro de la instalación para que puedan aprovechar la luz del día y las vistas. El centro del edificio alberga espacios desocupados de apoyo para el laboratorio, como cuartos para almacenamiento y equipo especializado. Los laboratorios están agrupados dentro de un plan abierto, lo que proporciona mayor eficiencia y flexibilidad conforme evolucionan las necesidades del programa de laboratorio, motiva la colaboración entre los investigadores y permite gozar de vistas más amplias y una mejor iluminación a lo largo de las bahías.

Un atrio ubicado en el límite sur del edificio funciona como zona de circulación a la vez que protege de la luz solar los laboratorios más sensibles y de mayor ocupación que dan hacia el sur. La extensión de muro cortina de alta eficiencia en el atrio proporciona luz indirecta para los laboratorios y permite que las actividades de investigación y la presencia de estudiantes en el edificio puedan observarse fácilmente; de esta manera, la ciencia queda a la vista de todos los que pasan por los edificios y el plantel. La sala de conferencias única del edificio, diseñada para la colaboración, es una de las características destacadas de la instalación. El laboratorio Diggs recibió la certificación Gold de LEED, el primer laboratorio de ciencias con esa certificación en el medio oeste.