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La universidad tenía grandes planes para el nuevo edificio. Querían que tuviera un diseño atemporal que durara por los próximos 30 años, y que sirviera de modelo para otras bibliotecas universitarias a lo largo del país.

El diseño completo transformó la Columbus Hall en una instalación cálida y acogedora tanto para los alumnos actuales como para las futuras generaciones. Una nueva entrada, que a la vez sirve de anfiteatro, une a la biblioteca con el exterior, donde los alumnos a menudo se sientan a leer y estudiar. La nueva escalera rodeada de vidrio no solamente agrega un elemento llamativo a la arquitectura del edificio, sino que también ayuda a controlar el ruido. La biblioteca se ha convertido en un lugar importante para los estudiantes, que acuden en grandes cantidades para estudiar, descansar o simplemente ver las obras de arte que se exhiben actualmente.

“En general, la colaboración es un término muy trillado, pero en este proyecto ha sido una realidad. El proyecto no lo diseñó una sola persona. El esfuerzo, la visión y el éxito fueron totalmente un trabajo en equipo, de principio a fin.”

— Tom Sens,
Directivo de Clientes